Elecciones regionales: ¡Pelea de tula cargada, contra sueldo empeñado!

Por Carlos Balanzó

Una diferencia enorme que corrompe conciencias se nota en las elecciones regionales, en la búsqueda del primer cargo en los municipios o una curul en los concejos. La pelea desigual y deshonesta entre “la tula llena de billetes” y lo poquito que queda de los recursos personales de los candidatos que buscan con las uñas arrebatarle los votos cautivos que tienen las familias tradicionales que han ejercido su poder en los diferentes municipios de Colombia. Mientras un digno candidato se acerca el día de las elecciones acompañado de los pocos familiares que creen en él y el amigo que nunca falla…a pocas cuadras el “dueño de la Alcaldía” monta tremendo espectáculo con tarima y cientos de cajas de cervezas frías listas para conquistar la mente de los que aún creen que quienes les pagan el voto son su solución para salir de la pobreza.

Ahora el voto de opinión debe combatir contra las maquinarias juntas. Como se dieron cuenta que el voto de opinión los derrotaba estando “uno contra uno”, ahora Goliat, se acompaña del «Rey de babilonia” y con sus “carros de fuego” detrás, viene el «Faraón”. Hablo de tres o cuatro partidos contra uno que es minoría. ¿Será que esto es verdadera democracia? Una lucha tan demencial de la maquinaria contra un “pequeño y naciente partido” que busca con sus pocas fuerzas abrirse un espacio en la democracia colombiana.

Definitivamente los milagros existen. Dios aún hace proezas. La voz del pueblo es la voz de Dios. Pero esa voz esta callada. Permanece dormida hasta muy tarde los días de elecciones. Dice castigar con la abstención a la maquinaria, pero lo que hace es premiarla, porque ellos ¡no los pueden comprar a todos! La opción es distinta. Es castigarlos duro con el voto de opinión, ese que se levanta temprano y en las urnas les dice ¡No más, tropa de sinvergüenzas! ¡Aquí estamos la mayoría para decirles que no!

En las últimas elecciones la abstención fue del 46.6%. 17.147.226 de personas decidieron equivocadamente tomar el rumbo de la no participación en las elecciones. Estos ciudadanos decidieron no pelear. Se escondieron detrás de sus razones para no tomar una decisión. Pesó más el miedo a equivocarse que la valentía de arriesgarse. Si hubieran votado en blanco las elecciones tendrían que haberse repetido. Tenían en su mano la “piedra” que tumbaría a Goliat…y prefirieron dejarla caer y arrodillarse vencidos antes de pelear.

Usted aún puede recoger su pedazo de piedra china, girarla con fuerza y lanzarla. Dios la guiará para que dé en el blanco. Dios no puede lanzarla, el no tiene su cédula inscrita en ningún lugar de votación, pero cuenta con usted para escribir de nuevo la historia con un final feliz.

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