¿En qué momento se aprende a ser corrupto?

¿De qué centros universitarios se gradúan los corruptos del país? ¿En qué semestre les enseñan que los malos manejos y apropiarse de los dineros públicos se puede hacer? ¿En qué clase o asignatura se imparten las estrategias o se les abre el ojo para saquear las arcas del país?

Estas y muchas preguntas más se podrían hacer para examinar detenidamente los currículo o planes de estudio que se le imparten desde las aulas universitarios.  Son estudiantes que infortunadamente son como aves de rapiña, se lanzan en picada en la primera oportunidad con el dicho de que ‘llegó mi cuarto de hora y hay que aprovecharlo’ a realizar contrataciones con amigos, conocidos que los involucran en el oscuro mundo del CVY, del Cómo Voy Yo.

No dan puntada sin dedal, como dirían nuestras abuelas, o como dice el viejo dicho. Exigen, piden y actúan a través de la figura de terceros. Son implacables. En estudios realizados en los observatorios de investigación de diferentes universidades se ha llegado a concluir que esa formación no aplica en las aulas o en el currículo de la universidad, sino en factores externos como el hogar, modelos familiares entre los que se cuenta con tíos, hermanos o amigos de la familia que han dado demostraciones prácticas que desde la trampa, la ventaja y la viveza del más trepador se logran los sueños consumistas de casa, carro y beca para poder dar la apariencia ante propios y extraños de ser un profesional con éxito.

Las metas de los egresados actualmente no se han apartado de los mismos anhelos e ilusiones de se desarrollaron y lograron recibir formación universitaria en el siglo XX. La ambición, la ley del más fuerte, del más vivo, del más ventajoso siguen predominando en la estructura educativa del país. Esto incluye la primaria, bachillerado y el nivel superior, cubriendo todas las escalas y los niveles del desarrollo educativo.

En todos los campos u áreas y a todos los niveles, el cuadro es el mismo: simplemente dramático. 

El cuestionamiento que nos deja esta rápida mirada no distingue entre la educación pública y la privada, entre la escuela y el colegio donde la educación refinada, sin afugias económicas de ningún orden, no garantiza transparencia, pulcritud en el manejo de los dineros del erario público. No es cuestión de estratificación social. Hoy se manipula y se hace parte de la cadena desde los diferentes cargos laborales e incluyendo todo tipo de perfiles, carreras y especializaciones. Hay un afán de enriquecimiento rápido, sin miedo a las condenas ni temor a las consecuencias jurídicas que tengan que enfrentar.

Un estudio publicado por el Observatorio de la Universidad Colombiana reveló los nombres, las profesiones y las universidades de 110 colombianos que en los últimos 10 años han sido acusados de corrupción en el escenario público y privado.

En su investigación, el Observatorio nos demuestra la vertiginosa y penosa situación actual de los egresados, sin señalar que por graduar alumnos que se desviaron en el ejercicio profesional la universidad tenga alguna responsabilidad. 

Dicho esto, el informe, sin que sea señalada la universidad como responsable, dice de dónde son los cuestionados con sus nombres y apellidos por acciones corruptas: Externado de Colombia, Universidad Javeriana, Universidad de Los Andes, Universidad Santo Tomás, Universidad Libre, Universidad de El Rosario, Universidad de Antioquia, Universidad del Norte, Universidad Pontificia Bolivariana, Universidad Industrial de Santander, Universidad del Atlántico, Universidad de San Buenaventura, Universidad Autónoma de Colombia, Universidad de La Salle, Universidad La Gran Colombia, Universidad Simón Bolívar, Universidad Jorge Tadeo Lozano…. Y LA LISTA CONTINÚA… Y LA CORRUPCIÓN TAMBIÉN.

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1 comentario sobre «¿En qué momento se aprende a ser corrupto?»

  1. TODOS SE MERECEN LA PUTREFACCIÓN MORAL QUE TIENEN.
    Unos, por quedarse inmóviles y no mover ni un dedo por algún bien o por Dios. Otros, por dejarse engañar-manipular-instrumentalizar por grupos de mal ideológicos o de manipulación. Otros, por callarse, callarse y mil veces CALLARSE cuando ven una sinrazón-injusticia y no hacen nada. Otros, por hacer lo contrario al buenismo que presumen, sí, viven como en un teatro y todo en ellos es simulado e hipocresía. En fin, ¡todos merecen la mierda que les cae en las caras!, ¡todos! José Repiso Moyano https://youtu.be/9ERO7-c3NYU

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