Pulgarcita y sus prácticas social-tecnológicas

Por Jefersson Hernández A.

El ser humano ha avanzado bastante en cuanto a términos tecnológicos, desde la comunicación a través de signos (jeroglíficos), pasando también por la pluma y el papel, hasta llegar a la imprenta y un nuevo fenómeno que Michel Serres llama “Pulgarcita”. Este nombre hace referencia al papel fundamental que cumplen los pulgares en la forma de comunicación contemporánea, dado que varias personas, por no decir que todas, acceden a la tecnología móvil por medio de sus dedos pulgares para enviar mensajes. Este nuevo sujeto que describe Michael Serres hace alusión también a la dependencia de las nuevas generaciones a la tecnología, que con el tiempo afecta sus relaciones sociales y distancia los humanos de un mundo tangible reemplazándolo por uno virtual y propio. Esto, puede tener relación con sus antepasados y las relaciones fallidas entre ellos. Así las nuevas generaciones ven en sus antecesores el reflejo de la inutilidad de tener contacto con otras personas.

“Pulgarcita” es un cuento escrito por Michel Serres, que relata y describe la transformación que la sociedad ha adquirido en las últimas décadas. En 1900 la población estaba dividida en dos clases sociales definidas por Marx como la burguesía y el proletariado, ésta última estaba conformada por determinados grupos de trabajadores de la zona industrial y por un amplio sector rural. (Marx, 2005) Sin embargo, en la actualidad solo el uno por ciento de la población continúa con las labores del campo, es decir que la población mundial ha enfocado sus intereses al desarrollo, que de alguna forma, aleja al sector agrario. Los grandes y al parecer exitosos proyectos de arquitectura se toman los terrenos que alguna vez el campesino trabajó, las casas y las avenidas se toman el espacio de los campos de maíz. Ese es el pensamiento occidental de éxito, de revolución y de mejoramiento en calidad de vida.

Serres describe a un sujeto que vive en las grandes ciudades, que se limita a cortar un vínculo propio con la madre tierra, que se sumerge en la tecnología y no encuentra distinción entre los verdes caminos de antaño con las contaminadas calles de la actualidad. Pulgarcita es entonces, un sujeto narcisista, que se entiende no como el amor propio hacia sí mismo, sino como un ser carente de sentido y trascendencia en sus actos, un individuo banalizado al que solo le importa la aprobación social en el entorno digital, tal y como lo explica Chul Han en su libro “La sociedad de la transparencia”. (Han, 2012) Asimismo, Chul Han al citar a Sennet afirma que: “El narcisista no está abierto a experiencias, quiere experimentarse a sí mismo en todo lo que se le presenta enfrente. Devalúa toda interacción y toda escena […]» (Han, 2012) En otras palabras, se puede inferir que el sujeto narcisista o Pulgarcita, no se caracteriza por ser alguien al que le importe la interacción con otros individuos, sino más bien se interesa por la interacción consigo mismo. El mundo se le presenta como proyecciones de sí mismo, esto incapacita su acto de reconocer la existencia del otro fuera del contexto digital.

Así pues, Pulgarcita también deja un legado a sus crías que hacen uso de algunos métodos de búsqueda en la red, como lo es Wikipedia. Ninguna de las búsquedas a través de la red en la que se utilizan los pulgares para adquirir un resultado rápido, fácil y breve, se compara con el proceso que hace el cerebro al emplear una tiza, un cuaderno o mejor aún, leer un libro, “Ya no tienen la misma cabeza”. (Serres, 2013) La juventud accede a la red para ir a lugares por medio de imágenes, mientras que sus ancestros se disponían a vivir a distancias, sin conocer espacios hasta presenciarlos y sentir el aire que rondaba por ese lugar, es por esto que “ya no habitan el mismo espacio”. (Serres, 2013)

Los humanos de ahora son más fríos los unos con los otros, el concepto de pareja se ha desvanecido, el individualismo ha tocado la puerta de la juventud, “las ideologías se declaran muertas en todas partes” (Serres, 2013), las personas ya no adoptan las costumbres que alguna vez se inculcaban desde la cuna, pareciera que la realidad ya no nos pertenece, somos víctimas de un mundo digitalizado. En Colombia para el 2017 los matrimonios fallidos habían aumentado en un 34 por ciento y los matrimonios descendieron en un 3.3 por ciento. (Revista dinero, 2017) Estas cifras van en aumento según estadísticas publicadas por el diario El Tiempo, y las separaciones no son solo matrimoniales, cada vez más parejas en unión libre también lo hacen.

Teniendo en cuenta esto, se puede afirmar que Pulgarcita presenta antecedentes de desamor, representados por relaciones frustradas de sus mismos padres, y por consiguiente esto provoca que ellos les resten importancia a sus vínculos sociales. Aún así, en una convergencia entre literatura y tecnología algunos autores tratan de difundir en sus blogs esperanza en un mundo carente de emocionalidad. Por ejemplo, el escritor Mario Mendoza afirma: “Creo en la empatía, en la solidaridad, en el cooperativismo. No existo sin los otros, no soy nadie sin ti, sin ella, sin vosotros.” (Mendoza, 2013)

¡Nació un nuevo humano! Nació producto de relaciones fracasadas y este sujeto posee cualidades bien particulares, conoce el mundo de un modo diferente, se comunica distinto a sus antecesores, usa la inmediatez de los dispositivos con sus pulgares. La lengua de los Pulgarcitos se hace cada día más diferente a la original, la lengua muta, hace metamorfosis, pronto ya dejará de ser un gusano (escritura análoga) para convertirse en una mariposa (plenamente digital). Los Pulgarcitos no solo son cada vez más distantes los unos con los otros, sino además se aíslan más de sus antepasados y sus costumbres.

Ahora, Pulgarcita emprende la búsqueda de un empleo, cuando lo encuentra no la satisface, se siente inconforme, incómoda y emprende una nueva búsqueda, así pasa por muchos empleos. Pulgarcita es ahora un bien de consumo, una máquina que alimenta los intereses de sus superiores. Se debe tener en cuenta que Pulgarcita ya no tiene tiempo para la interacción social-física y esto es comprendido por sus gobernantes. En este sentido, ellos brindan a los Pulgarcitos un medio de transporte en el que estos sujetos puedan interactuar, como Transmilenio, buses en los que es imposible no tener contacto físico con otra persona, pero el cuerpo de Pulgarcito ya no le pertenece a su mente, porque sus pensamientos están inmiscuidos en los audífonos y en la pantalla de su dispositivo móvil.

Pulgarcita no sabe a qué ciudad pertenece, solo sabe que en la esquina de su casa toma el transporte para ir a su trabajo, y que en la esquina del edificio en que labora vuelve a tomar un articulado que la lleve a su casa. Las nuevas generaciones ya no optan por caminar y disfrutar de los paisajes que la naturaleza les ofrece y se sumergen en una monotonía depresiva. Así, poco a poco Pulgarcita se deteriora al pasar de los años, se hace anciana y se encuentra sola, con su compañero fiel, su celular, cuando mira hacia atrás, a su juventud, se da cuenta de lo mediocre que fue, pero se siente feliz, no porque supo disfrutar su vida, ni mucho menos por el aporte que le hizo a la sociedad, se siente feliz porque sus pulgares son ahora más fuertes que nunca.

Bibliografía

-Han, C. (2012). La sociedad de la Transparencia. La sociedad íntima (pág. 71). Berlín: MSB Matthes & Seitz Verlag.

-Marx, K. (2005). El capital. México .

-Mendoza, M. (12 de agosto de 2013). Blogspot. Obtenido de Manifiesto: http://mariomendozaescritorcolombiano.blogspot.com.co/2013/08/manifiesto.html

-Revista Dinero. (20 de abril de 2017). Divorcios en Colombia aumentaron un 39% desde 2014.

-Serres, M. (2013). Pulgarcita. En M. Serres, Pulgarcita. Ciudad de México: Fondo de cultura económica.

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