¿Qué consecuencias traería la deserción en las universidades?

Los problemas económicos causados por la pandemia han traído consigo dificultades en las universidades, las cuales se han mostrado preocupadas por posibilidad de que los índices de deserción sean elevados.

Hace unos meses las previsiones de rectores universitarios y de la Asociación Colombiana de Universidades (Ascun) era de entre el 25 y el 50 por ciento de estudiantes que dejarían de matricularse.

Números que en su momento difundieron temores en las universidades tanto públicas como privadas, las cuales dependen en gran medida de los ingresos de las matrículas.

Sin embargo, nuevas voces se han sumado a la reflexión, señalando que las consecuencias de la desvinculación al sistema educativo iría mucho más allá de las económicas para las instituciones, también habría resultados negativos para la sociedad en general.

Así lo cree Roger Alcides Cisneros Parales, rector de la Fundación Tecnológica Autónoma de Bogotá, quien dirigió un reciente conversatorio al respecto junto con la Universidad de Santander.

Para Cisneros, es claro que las matrículas se van a reducir a causa de las dificultades que pasan los estudiantes, quienes han reportado una reducción en sus ingresos y los de sus familias. Pese a esto, señala, se deben hacer todos los esfuerzos posibles para que continúen estudiando:

“Obviamente que existen motivos para no hacerlo. Pero no razones de peso y de largo plazo…  No es necesario probar que la deserción y la baja matrícula a la que nos vemos abocados este año y los próximos, como consecuencia de la covid-19, traerá al país menos desarrollo”.

Y añadió: “Debemos hacer entender a los padres, a los muchachos, al gobierno, a los empresarios y -a la banca de manera especial- que no ir a las Instituciones de Educación Superior significará en lo personal y en lo macroeconómico un porcentaje alto de retroceso”.

Por su parte, el ex-precandidato presidencial Rafael Nieto, considera que el mundo postpandemia requerirá de personal capacitado para afrontar los retos que vienen. Entre ellos resalta de manera especial el desempleo, que en el último reporte del DANE para el mes de mayo alcanzó un máximo histórico del 21,4 por ciento.

“Esta sociedad necesitada por tener jóvenes con competencias educativas técnicas, tecnológicas y profesionales. El aumento de las tasas de deserción va a ahondar las dificultades que tenemos como sociedad para poder resolver la peor crisis que tenemos en la historia”.

Opinión similar es la de Gustavo Adolfo Riveros , gerente del Fondo de Desarrollo de la Educación Superior (Fodesep), quien recalca la importancia de la educación no solo para adquirir habilidades laborales, sino como formadora de personas en sociedad.

“Las consecuencias de dejar de estudiar tienen un componente macroeconómico, pero también en el desarrollo de las personas. Abandonar los estudios lleva a las personas a una condición cercana a la de un autómata. Estaríamos creando unas generaciones sin ánimo de aportar a la sociedad”.

Esto llevaría a una falta de aspiración social, consecuencias en el cumplimiento de los objetivos de desarrollo sostenible y un aumento de la informalidad o la delincuencia.

Fuente: ElTiempo.com

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