Reflexión Pastoral…

Por el Rev. Luis Fernando Sanmiguel Cardona

Cuando veo el país que Dios me ha permitido vivir, me digo, es un paraíso, sin embargo, sigo observando las acciones humanas de mis compatriotas, y me surgen muchas preguntas como ciudadano colombiano, como pastor y como educador. Preguntas tales cómo:

  • ¿Por qué hay tantos líderes y lideresas asesinados?
  • ¿Por qué la niñez se muere de hambre?
  • ¿Por qué la desigualdad social tan extrema?
  • ¿Por qué la salud en Colombia no es un derecho, sino, que es un negocio, un privilegio?
  • ¿Por qué la Educación en nuestro país es para unos pocos escogidos, para unos cuantos, donde muchos(as) de ellos no quieren ni estudiar?
  • ¿Por qué los políticos se les roban los sueños, las oportunidades a las personas más necesitadas?

Pero lo triste a todas estas preguntas, es la respuesta inmediata que uno se encuentra: que somos un pueblo creyente en Dios: Cristianos Católicos, Protestantes Reformados, Evangélicos y otras religiones y espiritualidades diferentes a la religión cristiana. ¿Qué pasa entonces?, ¿Por qué tanta maldad encima de un pueblo creyente en Dios?. Se me vienen a la mente varias reflexiones: Este pueblo creyente en Dios, vive de religiosidades, lejos del mandato divino en Justicia Social. Ven a Dios como un medio para alcanzar los sueños de sus egos. En otras palabras, son inconversos(as) al llamado de proclamar la Justicia de Dios a la humanidad que es el bienestar integral de todo lo creado.

Ahora, ¿cuál es el reto?. El reto está en asumir franca y serenamente el llamado de Dios, anunciando la buena nueva de Dios a la humanidad, e invitarlos a la reflexión y al cambio, como lo manifiesta el libro de Romanos 12:2. «No os conforméis a los criterios de los tiempos presentes (corruptos y malvados, opresores e injustos), sino, déjense transformar por la propuesta de Jesús como hijo de Dios, cambiando su manera de pensar, o sea, dejando atrás todo aquello malo e indebido, ¿para qué? para que cambie tu manera de pensar y comiences a manejar el llamado de Dios, que es el cambio a una nueva vida, y de esta manera cambia tu forma de vivir, es decir, tus acciones deben ser prácticas de justicia y verdad, para alcanzar la Paz Integral, haciendo posible un mundo mejor.

¿Dónde está el mensaje profético? El profetismo aquí encaminado a la denuncia de las injusticias y la proclamación de la Justicia, que es bienestar a las poblaciones mas vulneradas y el cuidado de la recreación de manera responsable. ¿Esto qué implica? Esto requiere participación activa en el anuncio del Reino de Dios en medio nuestro. El anuncio está dado desde las diferentes alianzas que podamos tener con otras espiritualidades (religiones entre sí) como también las alianzas que se tengan con las organizaciones sociales y movimientos políticos, culturales, educativos, entre otros, que tengan como finalidad el bienestar integral de la humanidad y el cuidado de la creación.

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1 comentario sobre «Reflexión Pastoral…»

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